jueves, 30 de agosto de 2012

Todos igualados, todos diferentes

Solo para leer esto que estoy escribiendo ya habrá gastado un segundo. Un periodo de tiempo que en el ciclismo es minúsculo, el mínimo tiempo que se mide. Y sobre todo es minúsculo si tenemos en cuenta que los corredores de la Vuelta llevan más de 40 horas sobre la bicicleta. Pues bien, un segundo, tan solo uno es la ventaja que tiene Joaquim Rodríguez con respecto a Alberto Contador. Pero no es solo esa la única ventaja reducida de la que dispone "Purito", y que Froome se encuentra a solo 16 segundos y Valverde a 59. El resto ya parecen descartados, no por diferencia, porque los dos minutos y medio de Gesink son remontables, sino porque se ve que esos cuatro son muy superiores a los demás. Así, de momento, no se puede decir que la Vuelta sea un mano a mano, como el de Cobo contra Froome del año pasado, sino que hay cuatro corredores muy igualados, pero todos ellos muy diferentes entre sí, y que se adaptan unos mejor que otros a los distintos tipos de subida.

Y pienso que los puertos que mejor se adaptan a "Purito" ya se han acabado. Además, ha vuelto a caer en un error que era muy habitual en el pasado, gastar mucho en etapas en las que la general no se decide. Por ejemplo, en Jaca ganó y se mostró el más fuerte. El repecho final le venía como anillo al dedo. Pero hizo una exhibición que tan solo sirvió para coger 10 segundos más la bonificación. Lo mismo se puede decir del ataque en Montjuic. El corredor catalán siempre ha llegado mal al final de las Grandes Vueltas por gastar en donde no tenía por qué gastar. En el Giro se le vio más comedido, y no hizo esfuerzos innecesarios. Y ahí estuvo, a un paso de batir a Hesjedal y de llevarse el rosa a su casa de Andorra. En la Vuelta le han puesto muchos finales de los que le gustan, pero en los que realmente debe rendir no es en esos, sino en Ancares, en Cuitu o en Lagos. En Jaca o en la etapa de hoy de Ézaro no se ganan Vueltas, y Joaquim debe saberlo si quiere ganar de una vez por todas, su primera Vuelta grande.

En Ézaro no se ganan Vueltas, pero sí que se pueden perder si te pilla en un mal momento. Los porcentajes de más del 25% no perdonan y en un kilómetro se puede ganar mucho tiempo a alguien apajarado. Y aquí es donde enlazamos con Froome, que sufrió mucho en la llegada a Barcelona en una etapa un poquito más fácil que esta pero de un perfil similar. El británico es un corredor con menos explosividad con sus rivales y podría no responder ante semejante cambio en la carretera, del llano a rampas terroríficas. Pero sin embargo, el resto de Vuelta con puertos algo más tendidos, es la parte que más se adapta a sus características. Lo mismo sucede con Alberto Contador, pero el madrileño puede pagar en exceso su inactividad en la tercera semana. Justo lo contrario le puede pasar a Valverde, que ha corrido mucho este año y sus piernas llevan muchos kilómetros. En fin, todo está igualadísimo y con mucho terreno para que se decida la Vuelta. Desde hoy, en Ézaro, que va a ser una etapa del último hombre en pie, ya que con tanta pendiente es imposible atacar, hasta los Lagos, un puerto más tendido. Todos igualados pero todos diferentes. Ahora solo queda disfrutar de ciclismo del bueno.

lunes, 27 de agosto de 2012

Yo sí creo

Hoy tocaba hacer un post de la Vuelta, pero lo voy a dejar aparcado ya que quiero hacerlo tras haber visto la contrarreloj. De todos modos, no es la carrera española el principal punto de la actualidad ciclista, ya que , aunque parezca mentira, se están decidiendo siete Tours en esta semana. Lógicamente se trata de Tours pasados, los siete que ganó Armstrong. La USADA, el máximo organismo del dopaje en los EEUU, ha pedido a la UCI que quite del palmarés del ciclista americano todas las carreras que ganó tras haber superado el cáncer de testículos que los médicos detectaron en 1996. Y como Armstrong solo corría el Tour, no pueden quitarle otra cosa más que los siete que ganó . Al tejano se le acusa de dopaje sistemático de EPO, algo que anunciaba L'Equipe tras cansarse de que todos los años un no francés ganara con tanta superioridad su carrera. El periódico francés fue el primero que empezó a perseguir la figura de Armstrong y en relacionarle con el dopaje. Pero luego, con el campeón ya retirado, muchos de sus ex-compañeros en ese US-Postal de leyenda también le acusaron de lo mismo. Todos ellos dieron positivo, algunos de ellos tan sonados como los casos de Floyd Landis o Tyler Hamilton, este último siendo reincidente tres veces. Decían que se dopaban con Armstrong, pero ellos dieron positivo y Lance no, ¿por qué?

Yo sí creo en Armstrong, y pienso que está siendo víctima de una persecución por parte de personas que hacer mucho daño al ciclismo, como los ya citados Landis y Hamilton. Yo sí creo, porque , como ya ha defendido el corredor tejano, en más de 20 años de carrera nunca ha dado positivo, ni siquiera un "minipositivo" como el de Alberto Contador. Y mientras no se vea en un análisis o se pille in fraganti a un corredor, la inocencia impera. L'Equipe, los ex-ciclistas, la USADA, todos le acusan sin pruebas. Estos se basan en que los controles de aquella época son peores que los de hoy en día, pero yo diría que la mayoría de los tramposos fueron pillados. ¿Por qué Armstrong no fue pillado? Esta pregunta nunca la han podido responder, al igual que tampoco han dado pruebas, aunque alguno ha asegurado tenerlas. Otra pregunta que me hago es por qué denuncian ahora, cuando el americano ha ganado siete Tours y no en su momento, cuando se habría producido el supuesto dopaje. Remover el pasado en materia de dopaje no es bueno para el ciclismo. De hecho, muchos ciclistas han reconocido doparse y no se les ha desposeído de los títulos, como en el caso de Bjarne Riis, el actual director del Saxo Bank, equipo de Alberto Contador. Contra el danés no ha habido persecución alguna, y ganó el Tour de 1996. La UCI ha mirado para otro lado en el caso de Riis, pero no puede ignorar el caso de Armstrong. Y el máximo organismo internacional no necesita positivos para acusar de dopaje, y si no, que se lo digan a Valverde.

La cosa pinta mal para Armstrong, que ha mantenido siempre la frialdad que le ha caracterizado como corredor. Estoy casi seguro de que le van a quitar esos siete Tours, ¿pero que pasaría con ellos? Pues habría que dárselos a Basso, Ulrich o Beloki, entre otros. Casi todos ellos han sido corredores acusados de participar en la Operación Puerto o en otros casos de dopaje, o han dado positivo. Es decir, los Tours salen de Guatemala y se meten en Guatepeor. Pero eso ya es algo, que desgraciadamente, ocurre en el ciclismo, y que será difícil de erradicar, porque el triunfo es jugoso. Pero que quede claro, yo sí creo en los ciclistas, y creo y creeré en Contador, Valverde y Armstrong. Ahora bien, en los que han dado positivo, en Riis, en Landis, en Hamilton o en Di Gregorio, no creo, porque no son ciclistas, son simplemente unos tramposos que no hacen más que manchar el nombre de este deporte.

lunes, 20 de agosto de 2012

La Vuelta 2012: Todo son incógnitas

Han sido ya muchos meses los que llevaba Alberto Contador sin competir. Han parecido años sin ver al corredor madrileño. Pero hoy lo podremos ver en su salsa, en la montaña. Y es que hoy empieza la montaña en la Vuelta, más pronto que nunca, en la tercera etapa, con final en el Santuario de Arrate. El campeón español tendrá terreno para volverse a divertir, con numerosos finales en alto. Quizá solo haya un puerto mítico en la prueba (Lagos de Covadonga), pero no hacen falta el Angliru, Sierra Nevada o la Pandera teniendo puertos descubiertos recientemente como la Bola del Mundo o Ancares o subidas inéditas que tienen muy buena pinta pero que todavía son incógnitas, como el Cuitu Negru o la Collada de la Gallina en Andorra. La contrarreloj no está hecha para rodadores puros, al tener una tachuela en medio de la prueba. Por tanto, los escaladores más puros tiene opciones de hacer un buen papel en la clasificación general de la carrera. Quizá los que menos aparezcan sean los sprinters. Podemos concluir que el recorrido es muy bueno, aunque diría que, pensando en los ciclistas, hay demasiada alta montaña. Cuatro finales en alto seguidos (Ancares, Lagos, Cuitu y Fuente De) pueden ser demasiados y pueden dejar la carrera sentenciada antes de la Bola del Mundo, que es donde debería decidirse la general de esta Vuelta a España.

¿Y quienes optan a esa general? Por nombre hay dos favoritos, pero son una incógnita. Alberto Contador, con su palmarés, es favorito allá donde va, pero no ha corrido en toda la temporada debido a la sanción por dopaje que ha dado tantos quebraderos de cabeza al madrileño. El otro es el británico Chris Froome, que viene de ser segundo en el Tour de Francia trabajando para su compañero Bradley Wiggins y demostrando en muchos momentos de la carrera ser más fuerte que su líder, como en Peyragudes. El corredor nacido en Kenia tiene una posibilidad inigualable de ganar una gran vuelta ya que por primera vez no será gregario de nadie. Además, llega a una carrera en la que se dio a conocer el año pasado quedando segundo tras un mano a mano épico contra Cobo y que probablemente hubiera ganado si Wiggins no se hubiera metido en medio. Pero hay que ver como están también los outsiders. Entre ellos destaca el vigente campeón, Cobo, aunque se le vio débil en la crono por equipos del sábado, y su compañero Alejandro Valverde. Tampoco hay que olvidarse de Igor Antón, que habría ganado hace dos años si no se hubiera caído en Solares, o de Joaquim Rodríguez, que se quedó a las puertas del Giro. Habría que ver también la legión extranjera, entre la que destacan nombres como Cunego y Gesink, que son incógnitas porque les cuesta coger la forma, y los tapados belgas (Van den Broeck, De Gendt, Monfort), italianos (Capecchi, Tiralongo), colombianos (Urán, Henao, Quintana y Sarmiento) y franceses (Gadret, Jeanesson) además del irlandés Nicolas Roche que parece solo rendir en el Tour.

Así pues, hago mi quiniela de esta Vuelta
Podio: Contador (Saxo Bank), Froome (Sky) y De Gendt (Vacansoleil)
Montaña: David Moncoutie (Cofidis)
Regularidad: Joaquim Rodríguez (Katusha)
Revelación: Pongo unas cuantas, para acertar alguna, que siempre fallo. Sicard (Euskaltel), Cameron Meyer (Orica GreenEdge), Quintana (Movistar), Majka (Saxo), Talansky (Garmin) y Bouhanni (FDJ)

martes, 17 de julio de 2012

¿Desesperación o cambio de mentalidad?

Parece que fue ayer cuando los ciclistas estaban en Lieja disponiéndose para el comienzo del Tour 2012 y ya estamos en la última semana de carrera. Los Alpes se han pasado como si fueran un suspiro para los espectadores. Pero no para los ciclistas, que han sufrido muchísimo las ascensiones de este año. El Grand Colombier apajaró a hombres que habían empezado bien el Tour como Tony Gallopin o Rui Costa. Estos dos eran aparentes corredores de segunda fila pero también han sufrido los grandes favoritos, y sobre todo Cadel Evans. El australiano lanzó uno de esos ataques a la antigua en la Croix de Fer con su compañero Tejay Van Garderen como escudero, pero todo quedó en nada. El norteamericano exprimió demasiado a su líder, que acabó completamente fundido y siendo neutralizado fácilmente por el grupo de los favoritos comandado por un gregario de Wiggins que no es ni mucho menos escalador: Michael Rogers. El australiano del Sky atrapó con suma facilidad y sin ayuda a los atacantes del equipo BMC. Pero la pregunta que se me pasó por la mente al ver ese ataque frustrado del actual campeón del Tour es el porqué de ese ataque. ¿Por qué atacó, por desesperación al ver que tiene tanto tiempo perdido o porque ha dejado atrás al viejo Evans conservador? Sea como sea, fue un esfuerzo demasiado grande, y lo pagó en la ascensión final en La Toussuire, donde no pudo seguir a sus dos rivales del Sky y principales contendientes a la plaza más alta del podium de los Campos Eliseos: Bradley Wiggins y Chris Froome.

Hay que decir que Evans no es el del año pasado, ese que se agarraba a una rueda y no la soltaba fuera quien fuera el que estaba delante. Ahora no aguanta ni siquiera a su gregario Van Garderen. También se vio esto en la contrarreloj de Besançon, en la que perdió más tiempo del esperado frente a Wiggins. No tiene las piernas que sí tienen los rivales y tiene tiempo perdido, con lo cual no tiene nada que perder. Y ahora ha optado por una nueva estrategia, la del ataque desde lejos. No solo lo intentó en Croix de Fer, también enseñó las uñas en la etapa de Foix pero no tuvo la suficiente fuerza como para hacer daño a los favoritos. Pero detrás de esta aparente desesperación se esconde un cambio de mentalidad. El australiano nunca había hecho un ataque desde lejos, solo los hacía en el último kilómetro para ganar la etapa. Confiaba al máximo en su habilidad en contrarreloj para sacar diferencias a sus rivales, que casi siempre habían sido escaladores puros. Ahora la cosa cambia. Él es peor contrarrelojista que algunos de sus grandes rivales, como Wiggins o Froome. Por ello, venía con el chip cambiado a este Tour. Para ganar había que atacar, pero la desesperación ha hecho que esos ataques fueran desde lejos. Es una lástima que este Evans ambicioso que se ha visto en los Alpes y en los primeros Pirineos no haya triunfado, porque ha sido él, junto a Van den Broeck el que ha querido poner espectáculo a la carrera. Esperemos que este fracaso en esta nueva estrategia no cambie otra vez su mentalidad y vuelva a ser el chuparruedas de antes. Todavía le queda un bloque de montaña para remontar, y para ello ha de ser ambicioso, pero también ha de ser racional. De esa manera, hará mucho daño al Sky y dará mucho espectáculo, que es lo que todos queremos.

Y otra cosa que el espectador está deseando ver es si Froome acabará siendo leal a Wiggins o le atacará en estas etapas pirenaicas para conseguir vencer este Tour. El corredor nacido en Kenia ha dejado caer por sus declaraciones que será fiel a su compañero, algo que ya mostró en La Toussuire. Ahora bien, cuando uno está tan cerca de la gloria no sé si pensará demasiado en su compañero. Y habrá que ver cómo respondería el equipo ante una hipotética pájara de su líder, lo que en la anterior jornada de descanso llamamos el dilema del Sky. De momento, la lealtad ha sido la nota dominante entre el dúo Wiggins-Froome, pero ya sabemos que puede haber cambios de mentalidad en los ciclistas. Y si no, que se lo digan a Evans.

martes, 10 de julio de 2012

El dilema del Sky

La primera contrarreloj larga del Tour de Francia 2012 acabó con una auténtica exhibición de los dos hombres más importantes del conjunto Sky: Bradley Wiggins y Christopher Froome. Los dos británicos quedaron primero y segundo por encima de especialistas de la talla de Cancellara, Tony Martin o Tejay Van Garderen. Pero lo más importante fue el golpe encima de la mesa que han dado en su lucha por la clasificación general de este Tour. Evans, principal favorito de la carrera junto a Wiggins, se dejó un minuto y 43 segundos frente al inglés, una renta de la que se puede arrepentir. La diferencia en la general roza ya los dos minutos y el corredor del Sky se ha mostrado muy fuerte contra el crono, ya que hay que recordar que todavía queda otra contrarreloj larga de 53 kilómetros. Así, se puede decir que Wiggins está en una posición inmejorable para ganar su primera vuelta grande. Y vencería la más importante y la más seguida de las tres que hay. El inglés se ha mostrado fuerte en todos los terrenos, pero va a tener que sudar, y mucho, si quiere conservar esa diferencia con respecto a sus rivales. Problemas no le van a faltar, eso lo tengo muy claro.

Y tengo claro que hay rivales de Wiggins que son más fuertes que él en la montaña. La Planche des belles filles fue un buen final pero quizá le faltaron un par de kilómetros más para que esa ascensión se convirtiera en un auténtico infierno para el británico. Ya lo vimos el año pasado en la Vuelta. Wiggins no es un escalador puro y sufre mucho cuando es atacado al no tener buen cambio de ritmo. Y mañana no, pero seguro que en la Toussuire habrá ataques. Evans tendrá que ser ambicioso ya que dos minutos son muchos, pero quizá espere a Pirineos porque el ataque no cuadra con su estilo de corredor. El daño a Wiggins se lo pueden hacer otros corredores, con más tiempo perdido pero todavía con opciones. Y rápidamente pienso en Vincenzo Nibali, que perdió menos de lo esperado en la contrarreloj y que aguantó muy bien en la subida a la Planche. El italiano tiene perdido algo menos de dos minutos y medio y pienso que es mejor que el inglés tanto en subida como en bajada. Tiene que remontar mucho si quiere aspirar a algo, ya que es el peor contrarrelojista de todos los contendientes a la carrera. No puede desaprovechar ni una sola de las oportunidades que el recorrido del Tour le da y deberá ser muy ambicioso, mucho más que el resto de sus rivales. A poco que tenga piernas lo probará, y cuando lo pruebe, se podría presentar el dilema del Sky.

Pienso que Nibali será el que despierte ese dilema, pero podría ser cualquiera de los diez primeros de la general. Si Wiggins no responde a ese ataque, el equipo deberá decidir si Froome sigue con la cabeza o si debe marcar el ritmo a su compañero para minimizar la pérdida de tiempo. Este dilema contiene numerosas preguntas implícitas. ¿Debe Wiggins ganar el Tour a toda costa? ¿Qué es mejor, que Froome gane el Tour o que lo gane otro corredor con Wiggins haciendo podio? ¿Hasta qué punto el ciclismo es un deporte de equipo?... En la Vuelta del año pasado acabaron dejando libertad a Froome para que luchara cuerpo a cuerpo contra Cobo. Y creo que el corredor nacido en Kenia es más fuerte que su líder cuando la carretera pica para arriba. Basta con ver la exhibición cara al viento que dió en la Planche, en la que no solo batió a su compañero sino también a todos los favoritos de la carrera sacando de punto a muchos de ellos. Y es el segundo mejor contra el reloj en la carrera. Personalmente, me parece una tontería no aprovecharse de un hombre así para la general, por lo que yo optaría por dar libertad a los dos, como pasó con Contador y Armstrong hace unos años. Así, es muy probable que quedaran primero y segundo. De todos modos, me gustaría saber qué pasa ahora por la mente de Chris Froome, saber si él se siente un gregario de lujo o un favorito más. Pienso que lo primero, porque decidió seguir en el Sky sabiendo que iba a ser una hormiguita cuando muchos equipos le ofrecían ser el líder de sus escuadras. Y ahora le puede provocar otro dilema al Sky. Eso sí, bendito dilema.


domingo, 1 de julio de 2012

Tour 2012: Por evitar el binomio

El Tour 2012 no contará con los dos mejores vueltómanos del último lustro: Alberto Contador y Andy Schleck. Como todos sabemos, el corredor español está suspendido tras resultar positivo por clembuterol en una de las jornadas de descanso de la ronda gala. El luxemburgués faltará debido a la fractura del sacro que sufrió en el Criterium de Dauphiné Liberé. En teoría, este año sí tendría que haber habido ese duelo que el año pasado no se dio debido al cansancio y a las caídas del madrileño, a la intromisión de Cadel Evans y a un excesivo conservadurismo de los Schleck en Pirineos. Tendríamos que haber visto esas escapadas de los dos rivales pero amigos, esos ataques constantes, esos descensos vertiginosos de Alberto que Andy respondía con miedo, esas polémicas de esperar o no esperar, ese ciclismo en estado puro protagonizado por los dos mejores que pudimos vivir en 2009 y 2010. Y con esto no quiero decir que el Tour del año pasado fuera malo. Simplemente fue distinto. También había un binomio Evans-Schleck, pero solo atacaba el centroeuropeo. El australiano se limitaba a defenderse y a aprovechar su ventaja en los descensos y en la contrarreloj. Pero con Alberto Andy tenía que defenderse, y a su vez atacaba al pinteño. Ambos atacaban y eran atacados, y esa es la magia del ciclismo. Magia que tiene ese binomio Contador-Schleck, el de los mejores ciclistas del mundo, y una magia que no podremos disfrutar ya que ambos no disputarán este Tour.

Creo que a Christian Prudhomme, presidente del Tour y diseñador principal del recorrido, no le gustaba ese binomio. Un fallo informático sacó a la luz todas las etapas en noviembre. Por aquella época todavía no se había dictado sentencia en el caso Contador y Andy no se había lesionado. Pero se mostró un recorrido que no era apto para ellos, sobre todo para el pequeño de los Schleck. Más de 100 kilómetros de contrarreloj y solo tres llegadas en alto de primera categoría: La Toussuire, Peyragudes y la inédita La Planche des Belles Filles, un puerto con muy buena pinta. Tourmalet y Aubisque se desaprovecharán al estar lejos de meta, el Galibier se verá desde la salida de etapa de Saint Jean de Maurienne pero no se tocará. Alpe d'Huez tampoco estará al subirse el año pasado, ya que se asciende un año sí, uno no. Por tanto nos vamos a encontrar ante un Tour con menos montaña de lo habitual, en el que los escaladores puros tendrán que jugarsela al haber mucha contrarreloj en el poco terreno que tienen para destacar. Parece un recorrido diseñado para evitar el binomio Contador-Andy, para intentar que no se pasearan en todas las etapas de montaña. Al Tour le ha salido el tiro por la culata, y ha elaborado un recorrido malo comparado con el de años anteriores, en el que los rodadores pueden lucirse y los escaladores no. Por evitar el binomio, han quitado el espectáculo que dan los puertos míticos cerca de meta.

Pero no hay que preocuparse. El espectáculo en el ciclismo está garantizado siempre y cuando los ciclistas quieran. Aunque fuera un Tour llano siempre estarían los buenos animando la carrera. Quizá sin la capacidad que tiene el binomio para animarla, pero animándola, que es algo muy importante. Así, las etapas de montaña tendrán que ser aprovechadas por escaladores puros que tienen mucho que perder en las dos contrarrelojes. En este grupo entrarían los tres españoles favoritos, Samuel Sánchez, Alejandro Valverde y Juanjo Cobo, y extranjeros como Frank Schleck, Scarponi, Nibali, Basso o Gesink. Pero los dos grandes favoritos son expertos contra el crono, como ya mostraron ayer en el prólogo de Lieja: Cadel Evans y Bradley Wiggins. Este último contará además con un gregario de lujo, que incluso le superó en la vuelta a España y que además es también muy bueno en contrarreloj: Chris Froome. Así, el Sky jugará con dos bazas para intentar hacerse con su primera vuelta grande. Otros hombres que también son buenos rodadores y que suben bien, pero que quizá se encuentren a un menor nivel que Evans y Wiggins son Hesjedal, Menchov, Brajkovic, Leipheimer, Westra, Vinokourov, Peter Velits o Tony Martin. Para los sprints, Sky también buscará victorias con Cavendish y Boasson Hagen, pero el británico no se ha mostrado tan invencible como antes en el Giro. Intentarán romper el monopolio de Cavs en el sprint corredores como Goss, Kittel, Henderson, Rojas, Jonathan Cantwell, Bozic, Bole o Greipel. En los finales como el de esta tarde, con repechos, destacarán hombres como Valverde, Gilbert, Sagan, Boasson Hagen, Voeckler, Chavanel, Gerrans, Gallopin o Julien Simon. Y se pueden alargar estas listas. La nómina de buenos corredores es larguísima. Por algo el Tour es la mejor carrera ciclista del mundo. Aunque falte el binomio y falte el recorrido.

Voy a poner mi quiniela únicamente, ya que mi compañero de blog, Sergio, está de corresponsal en Estados Unidos indagando algo sobre las acusaciones de dopaje sobre Armstrong. O quizá está de vacaciones, quien sabe.

Podio
Apuesto fuerte: Evans (BMC), Froome (Sky), Schleck (Radioshack)

Montaña
David Moncoutie (Cofidis)

Regularidad
Marcel Kittel (Argos-Shimano)

Revelación
Chris Froome (Sky), que para eso lo he puesto segundo

domingo, 27 de mayo de 2012

Giro 2012: Hasta el último kilómetro

En la previa del Giro que elaboré hace unos lejanos 21 días, presentaba la ronda italiana como un duelo entre italianos y extranjeros, y que parecía que los primeros tenían ventaja ya que contaban con hombres de la talla de Scarponi o Basso que contaban con ese plus que significa para todos los corredores italianos vencer la más importante competición ciclista del país. Por ello, sorprende ver que los italianos no han conseguido dos puestos en el podio. Y sorprenden más aun el ver que dos de esos lugares corresponden a dos ciclistas que no partían ni mucho menos entre los grandes favoritos de la carrera. Estoy hablando del campeón, el canadiense Ryder Hesjedal y del tercero, el sorprendente belga Thomas de Gendt, que ya había dado muestras de mucha calidad pero que no había destacado en vueltas de tres semanas. Incluso pienso que el belga hubiera ganado la clasificación general de este Giro si ayer, en el Stelvio, hubiera contado con el factor altitud a la hora de regular para evitar la fatiga. Lo hizo todo perfecto, pero los más de 2600 metros de altitud a los que se encuentra el último kilómetro del coloso italiano hicieron que el oxígeno no llegara a los pulmones como lo hacía a pie de puerto. La exhibición del corredor de Vacansoleil valió un podio pero pudo valer mucho más. Casi le sale la jugada perfecta, pero para ello hay que intentarlo. Y es que los grandes favoritos no lo intentaron en los grandes puertos hasta el último kilómetro, consiguiéndose muy pocas diferencias entre los mejores de la carrera. Szmyd dominaba todas las ascensiones hasta casi el final, pero los líderes no atacaban. Ese conservadurismo ha hecho que todo se decidiera en la crono final, y por ello Purito Rodríguez ha sido segundo y no ha conseguido el primer puesto en la clasificación final del Giro.

El corredor catalán tenía terreno para explotar toda la explosividad que tiene en sus piernas, y lo ha hecho. Pero lo único que ha conseguido con ella es conseguir pequeñas diferencias de menos de medio minuto y triunfos parciales. Era consciente de que no iba a conseguir ganar el Giro si no contaba con una diferencia sobre Hesjedal de más de dos minutos para la contrarreloj final. También era consciente de que tenía mucho que perder con un ataque desde lejos, ya que no es un corredor que encuentre un ritmo adecuado cuando tiene que subir un puerto sin compañía. El portar la maglia rosa da alas, pero también hace pensar mucho más sobre la bicicleta. Y yo pienso que Purito se dio cuenta de que este Giro no iba a ser para él tras la etapa de Alpe di Pampeago, la única en la que verdaderamente atacó Hesjedal. El canadiense no se hizo con el liderato, pero asestó un golpe durísimo sobre el español. Tenía que atacar en el Stelvio, en el puerto que peor se le podía dar ya que es un puerto eterno y constante, justo lo que no le gusta al líder del Katusha. Por ello no atacó cuando podía hacer daño. Vio que era imposible meterle tiempo a Hesjedal en el puerto que menos se adaptaba a sus características. Se resignó a esperar un milagro en la crono. Y los milagros en el ciclismo no existen. No existen aunque el joven Guardini bata con superioridad a Cavendish en un sprint, no existen aunque De Gendt gane subiendo el Stelvio solo, no. Joaquim se defendió hasta el último kilómetro, pero en la crono sucedió lo que todo el mundo esperaba: Hesjedal se llevaba el Giro.

Algunos de los comentarios que veo en los diarios deportivos escritos por gente que desconoce lo que es el ciclismo señalan que es extraño que un desconocido de 30 años de repente gane el Giro. Y esa extrañeza la relacionan rápidamente con el dopaje. Yo les digo que vean la etapa de Velefique de la Vuelta de hace dos años, en la que gana subiendo el puerto almeriense sin compañía en una escapada similar a la de De Gendt de ayer, o que miren la clasificación del Tour del año pasado. El error ha sido de todos los periodistas y de todos los que escribimos sobre ciclismo por no poner entre los favoritos a un hombre que fue séptimo en la mayor vuelta por etapas del mundo. Hesjedal no ha hecho un milagro, ya era conocida su calidad, tan solo ha dado un paso adelante. Otros ciclistas que han dado pasos adelante han sido los otros dos hombres del podio: Purito porque ha conseguido ser constante y no fallar ningún día y De Gendt porque ha demostrado que además de ser un gran cazaetapas puede ser un vueltómano. También querría destacar a los dos colombianos del Sky: Urán y Henao, que han estado arriba en todas las etapas de montaña y que han conseguido quitarse la etiqueta de promesas; a Andrey Amador, por su combatividad y la presencia en carrera que ha dado a Movistar; a Gianluca Brambilla, por ser un prometedor escalador que ha ayudado mucho cuando la carretera se ha puesto para arriba a Domenico Pozzovivo; y a Guardini, por el que aposté a principio de Giro tras su fenomenal Tour de Langkawi, y que, con solo 22 años, ha conseguido batir a Cavendish en un sprint de igual a igual. Solo queda darle las gracias a ellos, y a todos los corredores por brindarnos esta carrera que los italianos dicen que es la mejor del mundo. No sé si será la mejor, pero lo que realmente me importa es que ha sido emocionante hasta el último kilómetro.